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Con el comienzo del nuevo año escolar, la Ciudad se ha planteado imponer nuevas regulaciones en cuanto a cómo funcionan las Casas de Fraternidad.

 

La propuesta tiene la intención de saber si las nuevas reglas para fraternidades y hermandades pueden ayudar a enfrentar los problemas relacionados a ellas, como la acumulación de basura, ruido y mal mantenimiento de la propiedad.


Hasta la fecha, las Casas de Fraternidad o Hermandades han permanecido exentas de la obligación de obtener una licencia de parte de la Ciudad, recibir inspecciones o elaborar un Plan de Emergencia en caso de incendio. Por ende, ha sido complicado imponer medidas disciplinarias y hacer seguimiento apropiado cuando hay incidentes o comportamiento negativo.

 

El Comité Ejecutivo de la ciudad decidirá entre una serie de recomendaciones que, si se aprueban, requerirían que todas estas Casas obtengan licencia como casas de “habitación” (o “multi-inquilinos”), sin excepciones.

 

No es secreto para nadie que durante muchos años, este tipo de residencias han traído problemas a los vecinos que cercanos a ellas habitan. Muchas son las quejas que recibe la Ciudad sobre comportamientos cada vez más problemáticos.

 

El hecho de que ahora estas Residencias se vean obligadas a obtener una licencia de la Ciudad, ayudará a que las municipalidades puedan crear un mecanismo de respuesta a los incidentes más eficiente, además de garantizar un entorno habitable que respete los códigos de construcción y requisitos de seguridad estándar.

 

De aprobarse estas medidas, las fraternidades y hermandades tendrán que solicitar una licencia y aceptar todas las reglas de la ciudad relacionadas con la seguridad, los honorarios y más. Aquellas que sean rechazadas para vivir cerca del Campus, se verán en la necesidad de encontrar alojamiento en otro lugar.

 

Esperemos que con tales acciones, las quejas de los vecinos sean escuchadas y así tengamos una ciudad más habitable y estudiantes respetuosos de la ley.